Lea Kleiner Haas

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Nací en Zagreb, al otro lado del mar. No importa donde nací, lo que me importa es mi sensación de no pertenencia que comenzó cuando tenía diez años y perduró durante largos años. Hasta que, finalmente, volviendo a Chile de un viaje, sentí con fuerza el olor de la tierra, el olor de los eucaliptos y me sentí en casa. Fue una sensación importante para mí en contraste con lo anterior. 

Vivo en Chile desde 1939. Terminé la secundaria e ingresé a la Escuela de Artes Aplicadas (ahora Diseño) de la Universidad de Chile, donde terminé mi formación universitaria. Había entrado al territorio del arte. Me inicié en la docencia en la Escuela de Bellas Artes, donde ejercí desde 1952 hasta 1997. Enseñé allí una diversidad de materias, a generaciones de alumnos: dibujo técnico, perspectiva, morfología, composición, acuarela y, finalmente a hacer papel. Muchos de esos alumnos quedaron en mi memoria. Tuve dos hijos y viví su crecimiento y gradual maduración. Comencé tarde mi quehacer independiente en el arte. Pero me pregunto ahora, qué quiere decir “tarde” en estos asuntos. Hice, primeramente, fotografía en blanco y negro, pasé naturalmente a la experiencia del grabado. Hice grabado en forma continua durante diez años en el Taller 99 de la Universidad Católica; allí aprendí el oficio y el secreto de ese modo de construir imágenes. 

Entonces llegó la fotografía a color. He disfrutado del color, pero el color no es la prioridad. Lo es, en cambio, el agua. Traté de transmitir también en la fotografía la sensación del agua, su correr, su moverse; ese algo inasible. Mi disciplina finalmente es la acuarela. Está en el curso de mi creación continua. 

Dije que llegué tarde al arte, pero el arte está en mí, es mi forma de expresarme y es lo que me acompaña en la vida. Trasciende a mis otras preocupaciones y espero me acompañe siempre.